Las causas más comunes son: la sonda se inserta demasiado superficialmente, la tierra no se adhiere a la sonda, hay piedras, la tierra está demasiado seca o compacta, el agua cae directamente sobre el sensor o la lectura se realiza inmediatamente después de la inserción. Inserte la sonda al menos dos tercios de su longitud y espere de 1 a 2 minutos.